El Ojo Agavero

5/9/09

De etiqueta están los tacos, de carnitas nada menos.

Para carnitas, Quiroga en Michoacán, pero para los que no vivimos allí o en Michoacán siquiera, la calle Ricardo Castro en la colonia Guadalupe Inn, del D.F., tiene una pequeña oferta que no defraudará a los amantes de los tacos de carnitas, o simplemente a los amantes de los tacos; se llama "Taco y Etiqueta".


Más de 25 años en la zona y en el gusto de los vecinos hablan por ellos, ¿y cómo no?, si nomás basta con asomarse a la vitrina, con sus doradas carnitas bajo los focos de alto wattaje que las hacen ver aún más apetitosas; dan ganas de deshacerlas en la boca amalgamadas con una de las exquisitas salsas del lugar- yo recomiendo la verde.



No hay lugar para sentarse, sólo una pequeñísima repisa de metal en la pared exterior, pero al mexicano el taco le sabe mejor parado, ¿no es verdad?

Y con estos tacos de apariencia tan sabrosa, ¿quién no se para?, ante tacos de buen tamaño, con tortillas de comal nada menos, un toque (o un baño) de salsa que no es para nada ácida (algo qu epara mi le baja puntos a cualquier salsa) y sí con mucho sabor.


Ahora que si los tacos no son el fuerte de uno, Doña Mary, que es la encargada de hacer las tortillas, suaves y ricas sabanitas de comal, puede prepararte unas quesadillas, que le quedan excelentes, o una "gringa de carnitas", que aunque es muy engordadora es un placer disfrutar juntas dos cosas que normalmente no combinamos; las carnitas y el queso de las quesadillas. Un gusto divino, una delicia que no deberíamos dejar pasar cuando hay la oportunidad (y para bajar esas calorías podemos irnos caminando de ahi a la no muy lejana avenida Altavista, caminarla de subida hasta el Museo- Estudio Diego Rivera y bajarla de nuevo y ya para entonces de seguro se nos abrió el apetito para otros tacos jejeje).

El lugar está abierto desde temprano y es muy frecuentado por los colonos de la Guadalupe Inn, una zona que por estar tan bien ubicada tiene cerca zonas hermosas como San Ángel, Chimalistac y la antes mencionada avenida Altavista.

No debemos olvidar que el lugar que ocupamos en el mundo entre los países con más gente obesa (según sé ya estamos en primer lugar) nos hace pensar en que la salud es primero. Lugares como éste deben ser para nosotros un premio a otorgarse tras nutrirnos de forma benéfica para el cuerpo; el placer innegable después de alimentarnos bien los demás días. No hay que olvidar la delicia que es la comida saludable, con el sabor de nuestra tierra o de afuera, para así, el día que mejor nos cuadre, vestirnos de etiqueta y acudir a darnos el gusto en lugares como éste, destinados a satisfacer nuestro paladar tan acostumbrado al sabor. !Salud y provecho mexicanos!!.

IMÁGENES DE MÉXICO El vitral "La Bienvenida"

El vitral "La Bienvenida" que precisamente hacía eso, dar la bienvenida, al recibir a los estudiantes del hoy llamado Antiguo Colegio de San Ildefonso cuando era la Escuela Nacional Preparatoria y luego la Prepa 1, uno de los escenarios del movimiento estudiantil de 1968.

30/8/09

LAS HIJAS DE MÉXICO Segunda entrega: Las Adelitas.

En lo alto de la abrupta serranía
acampado se encontraba un regimiento

y una musa que valiente los seguía

locamente enamorada del sargento.


Popular entre la tropa era Adelita
la mujer que el sargento idolatraba

y además de ser valiente era bonita

que hasta el mismo Coronel la respetaba.


Pero, ¿quién fue Adelita?, ¿existió en verdad o sólo es un personaje ficticio y romántico de la cultura popular e histórica de México, inmortalizada en un corrido que en realidad estaba dedicado a todas las mujeres que lucharon en contra del régimen de Porfirio Díaz y por la justicia para los campesinos?.

Aunque no fué parte de la gesta independentista sino de la lucha revolucionaria, Adelita está presente en algunas niñas, adolescentes y mujeres que la noche del 15 de septiembre se visten de la forma como la cultura popular la identifica; trenzas a los lados con moños de colores, faldas largas y de colores de preferencia oscuros, alguna blusa blanca aunque las coloridas no son menospreciadas y, para evitar confusiones, una o dos cananas atravesando su femenil torso. La imagen que guardamos de Adelita tal vez en realidad no represente a dicha mujer en sí, sino a todas las mujeres, de orígen indígena, campesino o al menos humilde, que cargaron con sus hijos, sus artículos, sus armas y sus ideales para la lucha, muchas de ellas llegaron a ser vistas como iguales haciendo a un lado la distinción de género e incluso llegaron a ocupar rangos altos en la milicia popular. Adelita, la del corrido, la luchadora que se había unido a las filas revolucionarias siguiendo a un sargento al cual le profesaba un amor por el cual se era digno morir, tal vez en realidad no tomó las armas por una cuestión sentimental, sino social y personal.

Se sostiene que Adelita, ese personaje semi- legendario, se llamaba en verdad Altagracia o Marieta Martínez, una joven de la alta sociedad que de alguna forma inescrutable simpatizaba con los ideales revolucionarios y se unió a quienes los defendían. Una vez dentro del movimiento su denuedo por la lucha la hizo famosa y allí, por otra razón inescrutable, fue bautizada "Adelita" por el general Rodolfo Fierro, aunque algunas versiones afirman que tal sobrenombre se lo otorgó el mismísimo Pancho Villa. Esta mujer vió finalizada su vida al ser asesinada por orden de Pascual Orozco (el que lanzó a Porfirio Díaz la frase "Ahi te van las hojas, mándame más tamales").

Pero también se afirma que Adelita no era otra que Adela Velarde, una jovencita nacida el 8 de septiembre de 1900 que, habiéndose entusiasmado con convertirse en enfermera de la Cruz Blanca, y antes siquiera de cumplir los 14 años, se une a la causa revolucionaria, fungiendo primero como enfermera y poco a poco, abriéndose camino en los ámbitos dominados por los hombres y llevando un arma que la ayudó a pelear por lo que ella creía.

Lo importante es hacer notar que Adelita, aunque existan controversias sobre su identidad, fue un personaje muy real, cuyas motivaciones iban más allá de lo que afirma el corrido por el cual todos la recordamos (sin menospreciar el corrido, claro, porque sin duda ya estando en el movimiento conoció y se enamoró del famoso sargento). Era una de muchas mujeres motivada por ideales, que buscaba algo más de lo que la vida de su época le reservaba y no se dejó llevar por convenciones ni mandatos para dar un salto a la historia y a la memoria colectiva de nuestro país. Era, definitivamente, una digna hija de México.

Y se oía, que decía, aquel que tanto la quería:
Y si Adelita quisiera ser mi novia
y si Adelita fuera mi mujer
le compraría un vestido de seda
para llevarla a bailar al cuartel.

Y si Adelita se fuera con otro
la seguiría por tierra y por mar
si por mar en un buque de guerra
si por tierra en un tren militar.