El Ojo Agavero

22/5/10

Feria de las Culturas Amigas 2010.

Hace un año estuvimos ahi, 
este año regresamos.


 La Feria de las Culturas Amigas de la Ciudad de México. Presencia de amigos de todo el mundo. 
 
 Las máscaras coreanas contrastan y, al mismo tiempo, se parecen a las mojigangas de carnaval filipinas

 Telas de Egipto, parecen haber sido hilvanadas con los vientos del desierto que acaricia las pirámides

Cerca de Egipto, Turquía, y ahora ambos más cerca que nunca

Al igual que Palestina.
Somos un planeta que ama el color, somos un crisol de etnias.
 
Sociedades y culturas amantes de todo aquello que imita los colores de la naturaleza.
Tal como estos adornos de La India


Un hermoso vestido de Medio Oriente.

También amamos el vino, el placer que brinda a nuestros sentidos; degustamos y conocemos los vinos de Francia, Chile, Italia, ¿cuando se nos ocurriría pedir un vino de Sudáfrica?.
Sin embargo, hélo aqui, junto con buen parte de la parafernalia mundialista que hará que éste sea el año de ese país.


 Qué deseos de disfrutar el tabaco de una narguila con sabor a Líbano.


 Perú se hace presente con su gente, sus colores y sus sabores.
 

¿Un asadito sabroso de Venezuela?

Una sorpresa fueron estos camiones sanitarios.
 ¿Quién se iba a esperar que éste fuera el interior?. Parecen los baños de un restaurante más que sanitarios móviles.

Eventos como éste tienen la noble misión de mostrar a nuestra ciudad una parte de otras naciones.
   Sus riquezas tanto materiales como intangibles nos demuestran cuán similares somos.

Terminé esta visita con un poco de pan de queso de Brasil. 

Esperemos que este encuentro y sus similares continúen por mucho tiempo, para deleite de aquellos que gustamos de tener una parte del mundo en nuestra ciudad. Un abrazo a mis agaveros.

30/4/10

En el día de las niñas y los niños.

A falta de algo consistente para compartir en este día tan especial para los chiquitines, les paso las ligas de una entrada viejita, la del desfile Niños por el Bicentenario que podrán ver aquí, y de un video del magnífico ensamble vocal Voz en punto interpretando a Cri- Cri aquí  ¡¡Felicidad mis Agaveros!!

3/4/10

Las campanas de Catedral.

La historia de este país como nación libre comenzó con el repicar de una campana. Hoy esa pieza histórica es vecina de varias otras que, desde sus torres en la Catedral Metropolitana, han también sonado para subrayar sucesos históricos.
Tras la lucha insurgente, repicaron para anunciar la entrada del Ejército Trigarante a la capital. Sus tañidos se dejaron escuchar por sobre el cielo de México en la coronación de Agustín de Iturbide, al igual que tras su muerte y cuando sus restos se depositaron en la Capilla de San Felipe de Jesús.

Cuando los abusivos vecinos del norte  invadieron este país, también las campanas llamaron a acción al pueblo para defender la ciudad, el 14 de septiembre de 1847. Más tarde, el 15 de septiembre de 1910, marcaron el inicio de los festejos por el Centenario de la Independencia, al igual que lo hacen cada año en esa misma fecha. 

Su canto anuncia la Navidad, la misa de Año Nuevo, la de Pascua.

Testigos para nada mudos de la historia, han estado presentes en el corazón de México desde 1578, cuando la campana Santa María de la Asunción (sí, las campanas tienen nombre, otorgados cuando son consagradas) mejor conocida como Doña María, fue fundida y entregada.

La escalera central de la torre oriente es la original desde la construcción del recinto.  
Actualmente se investiga su origen, pues se sospecha que toda la madera proviene 
del mismo cedro.

La campana más jóven es la llamada Juan Diego, consagrada en 2002, y la de mayor tamaño es Santa María de Guadalupe, con un peso de 13 toneladas, consagrada en 1791.
               La campana llamada Juan Diego; tras ella, la Santa María de Guadalupe. Ambas se localizan en la torre poniente.

Es la esperanza de uno, que en fechas no muy lejanas, estas gloriosas campanas vuelvan a cantar la nueva libertad de México.
Cuando hagamos entender a los vecinitos del norte que no pueden manipularnos sin consentimiento, cuando los parásitos internos que dañan a este país pierdan la mayor parte de su poder; cuando los mexicanos canten otra vez que viven en un país que no tiene ataduras creadas por los extranjeros o por nosotros mismos. Debemos despertar de la holgazanería para ser quienes provoquemos el canto de las campanas, que anunciarán una vez más que México ha vencido. Espero vivir para ver ese día.